El papel es la base de la calidad de una bolsa.
El papel es la base de la calidad de una bolsa.
Para la mayoría de las personas, una bolsa de papel es simplemente “un objeto para
transportar productos”. Pero para una marca, la bolsa de papel es el primer punto de contacto
físico real entre el consumidor y la marca: se toca, se lleva y se muestra.
La estabilidad del papel afecta mucho más que la
apariencia.
Un papel estable significa consistencia entre lotes en aspectos como el gramaje, la rigidez, la
estructura de la fibra y el contenido de humedad.
Diferencias aparentemente mínimas pueden influir directamente en:
• La rigidez y la sensación al tacto de la bolsa.
• La facilidad con la que la bolsa se deforma, se arruga o se curva tras el formado.
• La uniformidad de absorción de la tinta y la estabilidad del color.
• La durabilidad de las asas, los pliegues y las uniones.
Damos tanta importancia a la estabilidad del papel.
Para nosotros, una bolsa de papel no es un producto desechable, sino una extensión tangible
y acumulativa de la identidad de una marca. Por ello, en la selección y gestión del papel,
mantenemos principios claros:
• Seleccionar papeles de origen estable y calidad consistente
• Priorizar la uniformidad y previsibilidad entre diferentes lotes
• Elegir las condiciones de papel más adecuadas según el uso y la estructura de la bolsa
• Aplicar la experiencia a largo plazo para reducir riesgos ocultos derivados de variaciones del
papel
No solo fabricamos bolsas. Nos aseguramos de que
siempre sean iguales de buenas.
Por eso, desde el inicio, consideramos la estabilidad del papel como un requisito fundamental:
porque la calidad de una bolsa de papel nunca es cuestión de suerte, sino de decisiones y
gestión cuidadosa.





